7.6. Reconocer mi participación en el cambio
7.6. Reconocer mi participación en el cambio
LENGUAJE PACIENTE
Cuando una persona empieza a mejorar, es frecuente que atribuya el cambio a algo externo:
“He tenido suerte.”
“Esta semana estaba más tranquilo.”
“Me ayudó que alguien estuviera conmigo.”
“Fue porque la situación era fácil.”
Todo eso puede haber influido.
Pero también conviene reconocer otra parte importante: lo que tú has hecho para que el cambio fuera posible.
El cambio no ocurre solo
Quizá has avanzado porque:
- has practicado;
- has permanecido un poco más;
- has reducido una comprobación;
- has pedido menos ayuda;
- has recuperado una actividad;
- has tolerado mejor una sensación;
- has esperado antes de reaccionar;
- o has vuelto a intentarlo después de un día difícil.
A veces estas acciones parecen pequeñas.
Pero son precisamente las que van modificando la relación con el miedo.
Reconocer tu participación no significa hacerlo solo
Aceptar que has contribuido al cambio no significa negar la ayuda recibida.
Es posible que hayan sido importantes:
- el acompañamiento del psicólogo;
- el apoyo de otras personas;
- las explicaciones del programa;
- las prácticas;
- o unas condiciones más favorables.
Pero una ayuda solo se convierte en cambio cuando tú haces algo con ella.
Por ejemplo:
- alguien puede animarte, pero eres tú quien entra;
- el programa puede proponerte una práctica, pero eres tú quien la realiza;
- una persona puede acompañarte, pero eres tú quien permanece;
- el psicólogo puede ayudarte a ver una trampa, pero eres tú quien responde de otra manera.
El apoyo importa.
Tu participación también.
Un ejemplo
Imagina que una persona ha vuelto a conducir trayectos cortos.
Podría pensar:
“He podido porque el tráfico era tranquilo.”
Eso quizá sea cierto.
Pero también puede reconocer:
- decidió intentarlo;
- aceptó no sentirse completamente segura;
- no comprobó tantas veces cómo se encontraba;
- y continuó a pesar de notar algo de miedo.
La situación ayudó, pero la persona también hizo algo diferente.
De “he podido porque…” a “también he podido porque yo…”
Cuando atribuyes todo el avance a algo externo, puede aparecer una consecuencia:
“Solo podré repetirlo si vuelven a darse exactamente las mismas condiciones.”
En cambio, cuando reconoces tu participación, la conclusión cambia:
“Las condiciones ayudaron, pero yo también sé hacer algo distinto.”
Esto aumenta la confianza propia.
No una confianza absoluta.
Una confianza más realista:
“No controlo todo lo que siento, pero sí puedo influir en cómo respondo.”
Algunas formas de participar en el cambio
Tal vez tu participación ha consistido en:
Observar
- darte cuenta de qué mantiene el problema;
- reconocer cuándo empiezas a vigilarte;
- detectar una conducta automática.
Esperar
- no actuar de inmediato;
- dejar pasar unos segundos;
- tolerar la urgencia sin obedecerla rápidamente.
Elegir
- continuar;
- reducir una protección;
- pedir ayuda de otra manera;
- volver a una actividad.
Repetir
- realizar varias prácticas;
- insistir aunque el resultado no fuera perfecto;
- volver a probar después de una dificultad.
Aprender
- descubrir que una sensación puede ser intensa sin ser peligrosa;
- comprobar que el miedo puede bajar sin intervenir constantemente;
- reconocer que eres capaz de permanecer;
- distinguir entre sentir miedo y perder el control.
Cuidado con quitar valor a lo que haces
A veces una persona dice:
“No tiene mérito porque todavía tenía miedo.”
Pero precisamente muchas acciones importantes se realizan con miedo.
El valor del cambio no está en hacerlo sin ninguna dificultad.
Está en hacer algo diferente a pesar de la dificultad.
También puede aparecer esta idea:
“Solo fue una vez.”
Una sola vez no demuestra que todo esté consolidado.
Pero sí demuestra que existe una posibilidad nueva.
Y una posibilidad nueva puede repetirse.
No necesitas sentirte seguro para reconocer tu capacidad
Quizá todavía dudas de ti.
Eso no impide reconocer hechos concretos.
Por ejemplo:
- “Entré.”
- “Esperé.”
- “No llamé.”
- “Comprobé menos.”
- “Volví.”
- “Permanecí.”
- “Elegí continuar.”
Estas acciones son datos.
No dependen de que te sientas completamente seguro.
El riesgo de atribuirlo todo a la técnica
También es posible pensar:
“He podido porque hice la técnica correctamente.”
Las herramientas del programa pueden ayudar mucho.
Pero no queremos que se conviertan en una nueva condición de seguridad.
El objetivo no es pensar:
“Solo podré si hago todo perfectamente.”
Sino:
“He aprendido diferentes maneras de responder y puedo adaptarlas.”
La herramienta no sustituye tu capacidad.
Te ayuda a descubrirla.
Reconocer sin exigirte
Reconocer tu participación no significa obligarte a pensar:
“Todo depende de mí.”
Hay factores que no controlas.
Habrá días más fáciles y otros más difíciles.
Lo importante es identificar aquello sobre lo que sí puedes influir:
- tu respuesta;
- tus decisiones;
- tu manera de relacionarte con la urgencia;
- la repetición de pequeños pasos;
- y la recuperación de actividades.
Antes de continuar
Piensa en uno de tus avances y completa esta frase:
“Esto ocurrió en parte porque yo…”
Puedes responder:
- “me atreví a intentarlo”;
- “esperé antes de salir”;
- “pedí menos ayuda”;
- “volví después de un mal día”;
- “acepté sentir algo de miedo”;
- o “seguí con lo que estaba haciendo”.
Reconocer tu participación no es presumir.
Es recordar que no eres únicamente alguien a quien le sucede el miedo.
También eres alguien que está aprendiendo a responder de una manera diferente.
