7.1. Llegar hasta aquí no significa no volver a sentir miedo

S7 · CONSOLIDACIÓN

Llegar hasta aquí no significa no volver a sentir miedo

Después de haber trabajado durante un tiempo para cambiar tu relación con el miedo, puede aparecer una expectativa muy exigente: pensar que, si realmente estás mejor, ya no deberías volver a sentir miedo.

UNA TRAMPA FRECUENTE

“Si realmente estoy mejor, no debería volver a sentir miedo”

Volver a sentir miedo no significa necesariamente volver atrás

Si un día vuelve a aparecer una sensación intensa, inquietud o miedo, pueden surgir pensamientos como “he vuelto al punto de partida” o “todo el trabajo no ha servido”.

Pero que aparezca miedo no significa que vuelva necesariamente el antiguo problema. Para saberlo, necesitamos mirar qué ocurre después.

LA DIFERENCIA ESTÁ EN LO QUE OCURRE DESPUÉS

El miedo puede aparecer sin gobernarte

Antes, quizá una sensación corporal iniciaba rápidamente una cadena muy conocida.

Sensación → peligro → más alarma → controlar o comprobar → escapar o pedir seguridad → alivio → más miedo futuro

Ahora puede suceder algo diferente. Puede aparecer miedo y, sin embargo, disponer de otras respuestas.

  • No interpretarlo inmediatamente como una catástrofe.
  • Comprobar menos.
  • No reaccionar de forma tan automática.
  • Permanecer o continuar con lo que estabas haciendo.
  • Utilizar un apoyo con mayor flexibilidad.
  • O simplemente reconocer que tienes más de una respuesta posible.

El miedo puede estar presente y, sin embargo, tener menos capacidad para organizar tu conducta.

Sentir miedo no es lo mismo que quedar atrapado

ANTES

“Esto es peligroso. Tengo que hacer algo ya.”

La sensación activa una respuesta prácticamente obligatoria y deja poco espacio para elegir.

AHORA PUEDE SER DIFERENTE

“No me gusta sentirlo, pero no necesito organizar todo lo que hago alrededor de esta sensación.”

La activación puede ser parecida, pero cambia la relación con ella y aumenta el número de respuestas disponibles.

UN EJEMPLO COTIDIANO

La misma sensación puede encontrar una respuesta diferente

Imagina que antes, al notar el corazón acelerado, necesitabas detenerte, comprobar el pulso y pedir a alguien que te tranquilizara.

Ahora quizá sigues notando el corazón rápido, pero no necesitas convertir inmediatamente esa sensación en una alarma. Tal vez continúas caminando, decides no comprobar o simplemente sigues con la actividad que estabas realizando.

No significa que la sensación tenga que gustarte. Significa que ya no encuentra necesariamente la misma respuesta automática.

LAS OSCILACIONES FORMAN PARTE DEL CAMINO

El progreso no es una línea recta

La evolución puede incluir avances, periodos estables y días más difíciles.

  • Puedes sentir más miedo cuando estás cansado.
  • Cuando has dormido peor.
  • Durante una situación especialmente estresante.
  • Ante una sensación corporal inesperada.
  • Al recuperar una actividad exigente.
  • O simplemente cuando haces algo nuevo.

Un día difícil puede mostrar que ese día fue difícil. No demuestra por sí solo que hayas perdido el camino recorrido.

PIENSA EN ESTO

El mar puede estar más agitado

Piensa en alguien que ha aprendido a nadar. Puede sentirse mucho menos seguro cuando el mar está agitado sin haber olvidado nadar.

De la misma manera, una situación más difícil puede aumentar el miedo sin borrar automáticamente los aprendizajes que has construido.

CAMBIA LA PREGUNTA

Una pregunta más útil

En lugar de preguntarte únicamente:

“¿He vuelto a tener miedo?”

puede ser más útil preguntarte:

“¿Qué hice esta vez cuando apareció?”

  • Apareció miedo, pero continuaste.
  • Apareció miedo, pero no escapaste inmediatamente.
  • Apareció miedo y comprobaste menos.
  • Apareció miedo, pero no necesitaste pedir la misma tranquilidad.
  • Apareció miedo y pudiste seguir con parte de tu día.
  • Apareció miedo, pero tuviste más de una opción disponible.

Estas diferencias pueden decir mucho más sobre tu evolución que la simple presencia o ausencia del miedo.

EVITA UNA NUEVA VIGILANCIA

Cuidado con convertir la mejoría en un examen

Después de mejorar, también puede aparecer la tentación de comprobar constantemente si sigues estando bien.

  • “¿Tengo menos miedo?”
  • “¿Estoy reaccionando correctamente?”
  • “¿Ya estoy preparado?”
  • “¿Y si mañana vuelvo a estar mal?”
  • “¿Estoy volviendo atrás?”

Aunque parezcan preguntas razonables, si aparecen de forma repetida pueden convertirse en otra manera de permanecer pendiente del miedo.

No necesitamos comprobar continuamente si estás mejorando. Es más útil mirar tendencias amplias de funcionalidad, autonomía y flexibilidad.

QUÉ DEBES RECORDAR

Lo importante no es eliminar el miedo, sino transformar lo que ocurre cuando aparece

  • Puedes sentir miedo sin obedecer siempre a la misma respuesta.
  • Puedes notar una sensación sin convertirla automáticamente en peligro.
  • Puedes tener un día difícil sin concluir que todo se ha perdido.
  • Puedes seguir viviendo sin necesitar una seguridad absoluta.

ANTES DE CONTINUAR

Mira qué hiciste diferente

Piensa en alguna ocasión reciente en la que apareció miedo, inquietud o una sensación corporal que antes habría condicionado mucho tu conducta.

¿Qué hiciste esta vez que probablemente antes no habrías hecho?

La diferencia puede parecer pequeña. Pero a veces el cambio se reconoce exactamente ahí: no en que el miedo haya dejado de aparecer, sino en que ya no encuentra siempre la misma respuesta.