0.2. Cómo se construye el miedo al miedo
Después de haber sentido pánico, puede aparecer una nueva preocupación:
“¿Y si me vuelve a pasar?”
Quizá empiezas a temer no solo una situación concreta, sino también las propias sensaciones del cuerpo.
A esto lo llamamos miedo al miedo.
El círculo puede empezar con algo pequeño
Puede comenzar con:
- un latido más fuerte;
- un pequeño mareo;
- una respiración diferente;
- calor;
- presión en el pecho;
- una sensación extraña;
- un pensamiento inquietante.
Entonces puede aparecer una interpretación:
“Está empezando otra vez.”
“Me va a pasar algo.”
“No podré controlarlo.”
Cuando interpretas la sensación como peligrosa, el miedo aumenta. Al aumentar el miedo, el cuerpo se activa más y las sensaciones se hacen más intensas.
El círculo suele funcionar así:
Sensación corporal → pensamiento de peligro → más miedo → más activación corporal → más sensaciones.
Lo que sientes parece confirmar lo que temías, aunque parte de ese aumento esté producido por la propia alarma.
El miedo puede empezar antes
Con el tiempo, también puedes empezar a preocuparte antes de entrar en una situación:
“¿Y si me ocurre conduciendo?”
“¿Y si me pasa estando solo?”
“¿Y si no puedo salir?”
“¿Y si nadie puede ayudarme?”
Así, el miedo puede aparecer incluso antes de que ocurra nada.
No necesitas cambiarlo todavía
En este momento no tienes que controlar mejor las sensaciones ni obligarte a hacer nada.
El primer paso consiste únicamente en reconocer:
- qué sensación aparece;
- qué piensas que podría ocurrir;
- qué haces después para sentirte más seguro.
Esto nos ayudará a construir tu mapa personal.
Idea clave
Muchas veces, el miedo no aumenta solo por la sensación corporal, sino por lo que temes que esa sensación signifique.
