M4B1. Revisar el recorrido de tus microacciones

Después de realizar varias microacciones, llega un momento en que conviene detenerse a mirar el conjunto.

No para examinarte.

No para decidir si lo has hecho bien o mal.

Y tampoco para comprobar si el miedo ha bajado lo suficiente.

La revisión sirve para entender:

  • qué parte de tu vida empezó a moverse;
  • qué acciones pudiste realizar;
  • qué situaciones siguen limitadas;
  • qué respuestas aparecieron cuando llegó el miedo;
  • qué apoyos utilizaste;
  • qué se repitió;
  • qué cambió;
  • y qué conviene revisar con tu psicólogo.

Una práctica no explica todo el recorrido

Una microacción puede salir de una manera concreta por muchos motivos.

Quizá ese día:

  • estabas más cansado;
  • el lugar estaba más lleno;
  • apareció un imprevisto;
  • ibas acompañado;
  • la instrucción no estaba clara;
  • el miedo apareció antes de empezar;
  • o las condiciones fueron especialmente favorables.

Por eso no sacaremos conclusiones globales a partir de una única experiencia.

M4B mira varias microacciones para reconocer patrones.


No revisaremos solo el miedo

Puedes haber sentido mucho miedo y haber realizado la acción acordada.

Puedes haber sentido poco miedo y haber evitado una parte importante.

Puedes terminar más tranquilo sin haber recuperado una actividad real.

También puedes terminar con miedo y haber abierto una pequeña parte de tu vida.

Por eso revisaremos algo más amplio:

qué hiciste, cómo respondiste y qué territorio empezó realmente a estar disponible.


Qué parte de tu vida empezó a moverse

Quizá comenzaste a recuperar:

  • transporte público;
  • caminar solo;
  • conducir;
  • entrar en tiendas;
  • acudir a reuniones;
  • hacer ejercicio;
  • permanecer en lugares concurridos;
  • alejarte de casa;
  • realizar gestiones;
  • volver a actividades familiares;
  • viajar;
  • permanecer en un lugar sin salir inmediatamente.

No necesitas haber recuperado el territorio completo.

Puede haberse movido una parte concreta.

Por ejemplo:

“Todavía no utilizo el autobús para ir al trabajo, pero he realizado varias veces una parada.”

O:

“Sigo necesitando compañía, pero ya he vuelto a entrar en dos tiendas.”

La revisión describe lo que está disponible ahora, sin convertirlo en una conclusión definitiva.


Una acción aislada y una acción repetible no son lo mismo

Hacer algo una vez puede aportar información importante.

Pero también conviene observar si esa acción:

  • pudo repetirse;
  • ocurrió solo en condiciones excepcionales;
  • necesitó una preparación extraordinaria;
  • dependió siempre del mismo apoyo;
  • se realizó en más de un contexto;
  • se convirtió en una prueba;
  • empezó a integrarse en la vida cotidiana.

No se trata de exigir que todo sea estable.

Se trata de diferenciar:

“Lo hice una vez en una situación muy concreta”

de:

“Empieza a ser una acción disponible en algunas condiciones.”


Qué respuestas aparecieron cuando llegó el miedo

Al revisar varias microacciones quizá descubras que se repiten algunas respuestas.

Por ejemplo:

  • comprobar el pulso o la respiración;
  • intentar eliminar sensaciones;
  • distraerte para no notar;
  • pedir tranquilidad;
  • localizar constantemente la salida;
  • escapar de forma automática;
  • continuar hasta el punto acordado;
  • hacer una pausa;
  • ajustar de forma consciente;
  • detenerte ante un riesgo real.

No buscamos contar respuestas buenas y malas.

Buscamos comprender qué función cumplen.

Una persona puede completar una acción y, al mismo tiempo, utilizar comprobación o distracción.

Ambas cosas pueden ser ciertas.


Qué ocurrió con los apoyos

Puede que durante las microacciones utilizaras:

  • acompañamiento;
  • teléfono;
  • salida localizada;
  • agua;
  • medicación pautada;
  • un objeto;
  • una persona disponible;
  • una ayuda técnica;
  • una ruta preparada.

La revisión no preguntará únicamente si el apoyo estaba presente.

También interesa saber:

  • si era necesario;
  • si estaba previsto;
  • si ayudó a iniciar;
  • si se utilizó activamente;
  • si bastaba saber que estaba disponible;
  • si sentías que no podías actuar sin él;
  • si su función cambió entre prácticas;
  • a qué atribuyes haber podido realizar la acción.

No se retirará ningún apoyo automáticamente.


Qué aprendiste sobre tu manera de actuar

Después de varias microacciones pueden aparecer aprendizajes como:

“Puedo hacer una parte aunque exista miedo.”

“El momento más difícil es antes de empezar.”

“Cuando compruebo el cuerpo, pierdo de vista la actividad.”

“El acompañamiento me ayuda, pero todavía siento que sin él no podría.”

“Estaba haciendo acciones demasiado grandes.”

“Había convertido la repetición en una prueba.”

“El miedo puede aparecer y la acción no tiene que terminar automáticamente.”

También puede ocurrir que todavía no sepas qué aprendiste.

Eso es una respuesta válida.

La revisión puede ayudarte a formular mejor la pregunta clínica.


Lo que todavía permanece limitado

Revisar el recorrido no consiste únicamente en señalar lo que se ha recuperado.

También necesitamos reconocer:

  • actividades que siguen evitándose;
  • contextos que todavía bloquean;
  • acciones que no llegan a iniciarse;
  • escapes automáticos;
  • apoyos imprescindibles;
  • comprobaciones repetidas;
  • microacciones que se convierten en pruebas;
  • dificultades para repetir;
  • dudas sobre seguridad;
  • partes del territorio que todavía no se han trabajado.

Describir una limitación no significa retroceder.

Permite decidir qué aspecto merece atención.


No compares las prácticas como si fueran notas

Una entrada puede registrar miedo 8 y otra miedo 5.

Eso no significa automáticamente que la segunda sea mejor.

También pueden cambiar:

  • el lugar;
  • la distancia;
  • el acompañamiento;
  • la hora;
  • el tamaño;
  • la duración;
  • la importancia;
  • el tipo de acción;
  • la respuesta utilizada.

La revisión no buscará una línea perfecta de mejoría.

Busca una imagen funcional del recorrido.


No necesitas releer cada entrada muchas veces

Cuando completes M4B, piensa de forma general en el bloque de prácticas.

No necesitas:

  • memorizar cada puntuación;
  • calcular medias;
  • revisar todos los detalles;
  • encontrar una respuesta perfecta;
  • demostrar que has avanzado;
  • minimizar las dificultades;
  • exagerar lo que no salió.

Responde según la impresión más representativa del conjunto.

Los registros M4A ya contienen los detalles de cada microacción.


Posibles conclusiones de una revisión

Después de revisar el bloque, puede convenir:

  • mantener la misma acción;
  • repetirla algunas veces;
  • ajustar su tamaño;
  • aclarar el principio o el final;
  • cambiar el contexto;
  • revisar una respuesta automática;
  • comprender mejor un apoyo;
  • realizar otra microacción dentro del mismo territorio;
  • trabajar otro recurso antes de continuar;
  • detenerse para revisar una señal;
  • o mantener M4 durante más tiempo.

No existe una única salida correcta.

Tu psicólogo decidirá qué opción encaja mejor con el conjunto.


M4B no decide automáticamente el siguiente módulo

El formulario puede señalar:

  • un foco principal;
  • una dificultad repetida;
  • un apoyo importante;
  • una posible necesidad de ajuste;
  • una señal que requiere revisión.

Pero no decidirá automáticamente que debas pasar a M5, M6 o cualquier otra sección.

Esa decisión depende de la formulación clínica, de lo ocurrido en sesión y de tus necesidades actuales.


Cuándo conviene avisar antes de continuar

Antes de realizar nuevas microacciones, contacta con tu psicólogo cuando:

  • haya aparecido un síntoma físico nuevo o diferente;
  • exista una duda sobre peligro real;
  • haya ocurrido una caída, accidente o situación insegura;
  • aparezcan ideas de hacerte daño;
  • hayas utilizado medicación no pautada, alcohol u otra sustancia;
  • exista un empeoramiento intenso y mantenido;
  • las prácticas se estén convirtiendo en castigo o forzamiento;
  • no tengas clara la instrucción;
  • el mensaje final indique revisión prioritaria.

La revisión online no sustituye la atención clínica cuando aparece una señal relevante.


Antes de completar el formulario

Recuerda:

  • piensa en varias microacciones, no solo en la última;
  • describe el recorrido, no una versión ideal;
  • no utilices el miedo como nota;
  • diferencia una acción excepcional de una acción repetible;
  • señala los apoyos sin juzgarlos;
  • reconoce también lo que sigue limitado;
  • indica cualquier señal de seguridad;
  • no decidas por tu cuenta la siguiente acción.

Idea principal

Revisar el recorrido no consiste en demostrar que el miedo ha desaparecido. Consiste en comprender qué parte de tu vida empezó a estar disponible, qué respuestas siguen limitándola y qué conviene hacer con esa información.

En el siguiente tema puedes rellenar el formulario.