2.0. Antes de empezar: una práctica indicada para ti

En esta sección vas a aprender una forma diferente de relacionarte con el miedo.

Hasta ahora es posible que, cuando aparezca una sensación corporal, una imagen preocupante o una anticipación de peligro, hayas intentado:

  • dejar de pensar en ello;
  • tranquilizarte rápidamente;
  • controlar tu cuerpo;
  • distraerte;
  • comprobar que todo está bien;
  • buscar ayuda;
  • alejarte de la situación;
  • evitar que el miedo aumente.

Estas respuestas son comprensibles. Cuando algo nos asusta, lo natural es intentar protegernos.

El problema aparece cuando estos intentos de protección alivian durante unos minutos, pero enseñan al miedo que aquello que estabas sintiendo era realmente peligroso o que no habrías podido manejarlo sin escapar, controlarte o buscar seguridad.

La Peor Fantasía propone un movimiento diferente.

Durante un tiempo limitado y previamente acordado, en lugar de intentar expulsar la historia que cuenta el miedo, vas a acercarte voluntariamente a ella y observar qué sucede.

No se trata de enfrentarte a la fuerza.

No se trata de demostrar valentía.

No se trata de comprobar cuánto miedo puedes soportar.

Tampoco se trata de provocar sensaciones físicas ni de ponerte en una situación real de riesgo.

Tu psicólogo ha activado este recurso porque considera que puede ayudarte a trabajar una parte concreta de tu círculo del miedo.

Antes de empezar acordaréis

  • qué escena vas a imaginar;
  • qué temor concreto vas a trabajar;
  • cuándo realizarás la práctica;
  • dónde la realizarás;
  • cuánto tiempo durará;
  • cuántas veces la repetirás;
  • qué registrarás después;
  • qué debes evitar hacer;
  • cuándo conviene detener la práctica y consultar.

No todas las personas necesitan la misma escena, la misma duración ni el mismo número de prácticas.

Tu pauta debe estar adaptada a tu situación.

El objetivo no es controlar el resultado

Durante la práctica no necesitas conseguir que el miedo aumente.

Tampoco necesitas lograr que disminuya.

Tu tarea consiste en reservarle un espacio limitado y observar qué ocurre cuando no huyes inmediatamente de la imagen, no intentas borrarla y no discutes continuamente con ella.

Algunas prácticas pueden producir bastante miedo.

Otras pueden generar poco.

En algunas te resultará fácil entrar en la escena y en otras puede costarte.

Ninguna de estas respuestas determina por sí sola que la práctica esté bien o mal realizada.

Una idea importante antes de continuar

Esta práctica no es un examen.

Sentir miedo no significa que estés retrocediendo.

Sentir poco miedo tampoco significa que hayas fracasado.

El objetivo inicial es aprender a acercarte de otra manera a aquello que normalmente intentas evitar.