7.0. Antes de mirar el camino
Has llegado a un momento importante del programa.
Hasta ahora, gran parte del trabajo ha estado centrado en comprender cómo funciona el miedo, reconocer qué haces cuando aparece y practicar respuestas diferentes. En este módulo vamos a hacer algo distinto: detenernos un momento para mirar el camino recorrido.
No se trata de examinarte ni de comprobar si “ya estás bien del todo”.
Tampoco se trata de demostrar que el miedo ha desaparecido.
Se trata de observar con más claridad:
- qué cosas han cambiado;
- qué haces ahora de otra manera;
- qué partes de tu vida has empezado a recuperar;
- qué recursos has descubierto;
- y qué dificultades todavía necesitan atención.
Mirar el cambio no siempre es fácil
A veces una persona mejora, pero le cuesta reconocerlo.
Puede pensar:
“Sí, hago más cosas, pero todavía tengo miedo.”
O:
“He avanzado, pero no tanto como me gustaría.”
Esto es comprensible. Cuando llevas tiempo pendiente del miedo, tu atención aprende a detectar rápidamente lo que todavía cuesta. En cambio, puede pasar por alto los pequeños cambios que ya están ocurriendo.
Por ejemplo:
- quizá sigues sintiendo ansiedad, pero ya no sales corriendo;
- quizá todavía notas sensaciones corporales, pero ya no las interpretas siempre como una amenaza;
- quizá sigues buscando algo de seguridad, pero dependes menos de ello;
- quizá todavía hay situaciones difíciles, pero has recuperado algunas actividades;
- quizá el miedo aparece, pero ya no decide automáticamente por ti.
Estos cambios pueden parecer pequeños, pero son importantes. Indican que la relación con el miedo está empezando a ser diferente.
No buscamos perfección
La mejoría no significa no volver a sentir miedo.
El miedo forma parte de la vida. Puede aparecer en situaciones nuevas, en momentos de cansancio, ante cambios importantes o cuando el cuerpo se activa.
El objetivo no es convertirte en una persona que nunca siente miedo.
El objetivo es que, cuando aparezca, tengas más capacidad para responder sin quedar atrapado en el mismo círculo de siempre.
Por eso, en este módulo no nos preguntaremos solamente:
“¿Cuánto miedo tengo?”
También nos preguntaremos:
“¿Qué hago ahora cuando aparece?”
“¿Cuánto espacio ocupa en mi vida?”
“¿Qué he dejado de evitar?”
“¿De qué necesito depender menos?”
“¿Qué he aprendido sobre mí?”
Mirar hacia atrás para reconocer diferencias
Puede ayudarte imaginar dos fotografías.
La primera corresponde al momento en que comenzaste el programa.
La segunda corresponde al momento actual.
Quizá en la primera fotografía aparecían:
- mucha vigilancia del cuerpo;
- miedo a que volviera a ocurrir;
- evitación;
- necesidad de escapar;
- búsqueda de tranquilidad;
- dependencia de otras personas;
- comprobaciones;
- pérdida de autonomía.
Ahora vamos a observar qué aparece en la segunda fotografía.
No esperamos que todo sea completamente distinto. Nos interesa descubrir qué movimientos se han producido, incluso si todavía son parciales.
Un ejemplo
Imagina que al inicio una persona evitaba conducir sola porque temía marearse.
Ahora quizá sigue notando cierta ansiedad al volante, pero:
- conduce trayectos cortos;
- no revisa constantemente cómo se siente;
- no llama a otra persona antes de salir;
- y, si aparece miedo, continúa unos minutos antes de decidir qué hacer.
El miedo no ha desaparecido por completo, pero la respuesta ha cambiado.
Y cuando cambia la respuesta, también empieza a cambiar el problema.
Cómo realizar este módulo
Avanza con calma.
No intentes responder “bien” ni ofrecer una imagen perfecta de tu evolución. Lo útil es observar con sinceridad tanto lo que ha mejorado como lo que todavía cuesta.
Reconocer una dificultad no borra tus avances.
Reconocer un avance no significa negar lo que aún necesita trabajo.
Ambas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo.
Antes de continuar
Tómate unos segundos y piensa:
¿Qué haces hoy que hace unas semanas o unos meses te resultaba más difícil?
No necesitas encontrar una gran transformación.
Puede ser algo pequeño:
- permanecer un poco más en una situación;
- pedir menos tranquilidad;
- comprobar menos;
- recuperar una actividad;
- tolerar mejor una sensación;
- o darte unos segundos antes de reaccionar.
Ese pequeño cambio puede ser el primer hilo del que tirar para reconocer todo el camino recorrido.
