TEMA 3.1. Una práctica difícil no es una práctica inútil
Cuando hacemos algo que nos produce miedo, es fácil evaluarlo rápidamente:
- «Me salió bien».
- «Me salió mal».
- «Sentí demasiado miedo».
- «No conseguí controlarlo».
- «Tuve que distraerme».
- «Esto no funciona conmigo».
Pero la Peor Fantasía no es una prueba de valentía ni un ejercicio para conseguir que el miedo desaparezca inmediatamente.
Su utilidad no depende únicamente de cuánto miedo sentiste.
Una práctica difícil puede enseñarte cosas importantes:
- qué hace tu cuerpo cuando aparece la alarma;
- qué pensamiento surge primero;
- qué te pide hacer el miedo;
- qué intentas controlar;
- cómo buscas escapar o sentirte seguro;
- cuánto tiempo puedes permanecer antes de responder automáticamente.
Ejemplo 1
Una persona siente mucho miedo durante la práctica, pero consigue permanecer un poco más de lo que esperaba.
Además, descubre que cada vez que nota el corazón intenta comprobar el pulso.
El miedo fue intenso, pero la práctica aportó información valiosa:
- pudo permanecer;
- identificó una comprobación corporal automática.
Ejemplo 2
Otra persona siente poco miedo, pero pasa toda la práctica intentando relajarse, distraerse y comprobar si la ansiedad está bajando.
El malestar fue menor, pero el intento de control continuó dirigiendo la experiencia.
Por eso:
Sentir menos miedo no siempre significa que el patrón haya cambiado.
Y también:
Sentir bastante miedo no significa necesariamente que la práctica haya sido inútil.
Idea central destacada
El miedo que sentiste es un dato. La forma en que respondiste es otro dato. Ninguno de los dos es una nota.
Pausa de reflexión no registrada
Piensa durante unos segundos:
¿Hay algo útil que hayas descubierto precisamente porque una práctica fue difícil?
No necesitas escribirlo ni enviarlo. Solo observa qué respuesta aparece.
Cierre del tema
En el siguiente tema separaremos tres elementos que suelen confundirse: qué ocurrió con el miedo, qué hiciste tú y qué aprendiste.
