M4A. Registro de una microacción real
Registrar una microacción real
Este registro sirve para recoger lo ocurrido en una microacción que has acordado previamente con tu psicólogo.
No sirve para evaluarte.
No da una nota.
No decide si lo has hecho bien o mal.
Tampoco elegirá automáticamente cuál debe ser tu siguiente paso.
Su finalidad es ayudarnos a responder a tres preguntas:
¿Qué estaba previsto?
¿Qué ocurrió realmente?
¿Qué podemos aprender de esta experiencia?
Cuándo debes completar el registro
Completa una entrada después de cada microacción que tu psicólogo te haya indicado registrar.
No es necesario tener el formulario abierto mientras realizas la acción.
Durante la microacción no necesitas:
- anotar cada sensación;
- medir el miedo continuamente;
- comprobar el pulso o la respiración;
- recordar todas las preguntas del formulario;
- pensar qué puntuación obtendrás;
- decidir cuál será la siguiente acción.
Primero vive la experiencia.
Después la registras de una manera sencilla.
Una entrada para cada microacción
Cada envío debe referirse a una sola acción concreta.
Por ejemplo:
“Recorrí una parada en autobús.”
“Entré en la panadería y realicé la compra.”
“Caminé desde casa hasta la esquina.”
“Conduje durante cinco minutos por el recorrido acordado.”
No agrupes varias acciones diferentes en la misma entrada.
Eso nos permitirá observar mejor qué ocurre en cada contexto.
Qué información te pediremos
1. El territorio que estabas intentando recuperar
Por ejemplo:
- transporte;
- desplazamientos;
- compras;
- trabajo o estudios;
- ejercicio;
- relaciones sociales;
- ocio;
- conducción;
- permanecer lejos de casa.
2. La microacción acordada
Describe el paso concreto que habías previsto realizar.
No necesitas explicar todo el problema. Basta con indicar la acción.
3. Qué ocurrió realmente
Podrás señalar si:
- la realizaste tal como estaba prevista;
- hiciste una parte;
- empezaste y volviste antes;
- la modificaste;
- decidiste detenerte;
- no pudiste iniciarla.
Todas estas opciones aportan información.
4. Qué hizo el miedo
Podrás indicar aproximadamente:
- cuánto miedo anticipabas;
- cuál fue el momento de mayor miedo;
- cómo estabas al terminar.
No necesitas calcularlo con exactitud.
Estas cifras sirven para describir la experiencia, no para decidir si la acción fue útil.
5. Qué hiciste tú cuando apareció
Nos interesa conocer si:
- continuaste con el paso acordado;
- te retiraste automáticamente;
- tomaste una decisión deliberada;
- comprobaste el cuerpo;
- buscaste reaseguro;
- utilizaste algún apoyo;
- ajustaste la acción.
6. Qué aprendiste
El aprendizaje puede ser muy sencillo.
Por ejemplo:
“Pude empezar.”
“El paso era demasiado grande.”
“La espera fue más difícil que el trayecto.”
“Necesité comprobar la salida varias veces.”
“Pude realizar una parte aunque seguía teniendo miedo.”
“El acompañamiento me ayudó a empezar.”
“Me convertí la acción en una prueba.”
No buscamos una respuesta positiva. Buscamos una respuesta útil y sincera.
No necesitas esperar un resultado perfecto
La acción puede haber resultado:
- más fácil de lo previsto;
- más difícil;
- diferente;
- incompleta;
- incómoda;
- útil;
- confusa;
- aparentemente poco importante.
Ninguna de estas posibilidades determina por sí sola el siguiente paso.
Una microacción puede aportar información incluso cuando no se completa.
Evita repetirla para mejorar el registro
Después de enviar una entrada no necesitas repetir inmediatamente la acción para:
- conseguir menos miedo;
- lograr una puntuación mejor;
- demostrar que sí puedes;
- corregir lo ocurrido;
- terminar con una sensación de seguridad.
La repetición, el ajuste o el cambio de acción se realizará según la indicación acordada con tu psicólogo.
Sobre los apoyos utilizados
El formulario puede preguntarte si llevaste o utilizaste algún apoyo.
Por ejemplo:
- una persona;
- el móvil preparado;
- una salida localizada;
- agua;
- sentarte cerca de la puerta;
- comprobar el cuerpo;
- pedir tranquilidad;
- utilizar una indicación médica o ayuda funcional.
Registrar un apoyo no significa que hayas realizado mal la microacción.
Tampoco significa que debas retirarlo en la siguiente ocasión.
Necesitamos comprender:
- si era necesario;
- si fue una ayuda inicial;
- si apenas influyó;
- si te permitió empezar;
- o si sentiste que no podías continuar sin él.
Eso se revisará contigo.
Cuándo debes comunicarlo
Además de registrarlo, contacta con tu psicólogo según las indicaciones que hayas recibido cuando:
- aparezca una situación de riesgo real;
- tengas una duda médica nueva;
- el malestar sea muy distinto al habitual;
- la práctica produzca un empeoramiento importante y mantenido;
- no sepas si debes continuar;
- hayas realizado una acción diferente o mucho mayor que la acordada;
- notes que estás utilizando las microacciones para castigarte o ponerte a prueba.
El registro no sustituye el contacto clínico cuando este sea necesario.
Qué ocurrirá después de enviarlo
Al terminar recibirás un mensaje breve de confirmación.
La entrada quedará disponible para que tu psicólogo pueda revisarla.
El sistema puede ayudarte a resumir lo ocurrido, pero:
- no elegirá la siguiente microacción;
- no retirará apoyos;
- no decidirá por sí solo que debes pasar a otro recurso;
- no convertirá una sola experiencia en una conclusión definitiva.
Idea principal
Registra para comprender, no para demostrar.
Lo importante no es obtener un resultado perfecto.
Lo importante es aportar una descripción clara que permita mantener, repetir o ajustar el siguiente movimiento.
Antes de empezar
Completa este registro después de la microacción acordada con tu psicólogo. Responde pensando únicamente en esa experiencia. No necesitas calcular con exactitud el miedo ni interpretar el resultado. Describe lo ocurrido de la forma más sencilla y sincera posible.
