M4.AJ5. Revisar los apoyos que acompañaron tus acciones

Cuando recuperas una actividad, es posible que utilices algún apoyo.

Por ejemplo:

  • ir acompañado;
  • llevar el móvil;
  • permanecer cerca de una salida;
  • llevar agua;
  • utilizar medicación pautada;
  • pedir tranquilidad a alguien;
  • tener preparado un objeto;
  • utilizar una ayuda técnica;
  • comprobar que una persona está disponible.

La presencia de un apoyo no significa que la microacción esté mal hecha.

Tampoco significa que debas retirarlo en la siguiente ocasión.

Lo importante es comprender qué función tuvo.


El mismo apoyo puede cumplir funciones diferentes

Dos personas pueden realizar la misma acción acompañadas y estar utilizando la compañía de forma distinta.

Compañía cotidiana

“Íbamos al mismo lugar y compartimos el trayecto.”

La presencia de la otra persona quizá no fue necesaria para actuar.

Apoyo inicial acordado

“Mi psicólogo y yo acordamos que las primeras veces haría el trayecto acompañado.”

La compañía forma parte del diseño de la microacción.

Apoyo sentido como imprescindible

“Solo subí porque sabía que esa persona podía sacarme de allí.”

La acción se realiza, pero la capacidad puede estar atribuyéndose principalmente al acompañante.

La conducta exterior es la misma.

La función es diferente.


Algunos apoyos deben mantenerse

No todo apoyo forma parte del problema.

Hay recursos que responden a necesidades reales:

  • medicación pautada;
  • ayuda técnica;
  • adaptaciones de accesibilidad;
  • acompañamiento por una limitación funcional;
  • indicaciones médicas;
  • medidas normales de seguridad;
  • teléfono para un uso habitual;
  • agua cuando es necesaria;
  • protección ante un riesgo objetivo.

Estos apoyos no deben retirarse por iniciativa propia para hacer una práctica «más valiente».

Recuperar territorio no significa ignorar la salud ni la seguridad real.


Algunos apoyos pueden ser un puente

A veces un apoyo permite empezar algo que llevaba tiempo detenido.

Por ejemplo:

recorrer una parada de autobús acompañado.

Ese acompañamiento puede ayudar a poner en marcha la actividad.

Puede ser adecuado mantenerlo durante un tiempo.

No necesitamos decidir inmediatamente si debe desaparecer.

Primero podemos observar:

  • si permite iniciar la acción;
  • si se utiliza activamente;
  • si basta con que esté disponible;
  • si la persona atribuye toda la capacidad al apoyo;
  • si cambia su función en las repeticiones.

¿Cuándo conviene revisar un apoyo?

Puede merecer una revisión cuando:

  • sientes que no puedes realizar la acción sin él;
  • compruebas continuamente que sigue disponible;
  • interrumpes la acción si desaparece;
  • lo utilizas para garantizar que no sentirás miedo;
  • pides confirmación repetidamente;
  • atribuyes el resultado solo al apoyo;
  • cada vez necesitas más apoyos;
  • el apoyo ocupa más atención que la actividad;
  • su ausencia imaginada produce más miedo que la propia situación;
  • no sabes si es realmente necesario.

Revisarlo no significa eliminarlo.

Significa entenderlo mejor.


Ejemplos

El móvil

Uso cotidiano

Lo llevas como lo llevarías en cualquier otro momento.

Apoyo transitorio

Saber que está disponible te ayuda a iniciar las primeras prácticas.

Posible seguridad mantenedora

Lo mantienes desbloqueado, con un contacto preparado, y compruebas continuamente que puedes pedir rescate.

El objeto es el mismo.

La relación con él cambia.


La salida localizada

Información normal

Sabes por dónde se sale del lugar.

Apoyo inicial

Al principio eliges un asiento cercano a la salida como parte de la pauta acordada.

Posible condición rígida

Solo puedes entrar si controlas continuamente dónde está la salida y abandonas el lugar si deja de estar visible.

No basta con saber que la salida estaba localizada.

Conviene observar qué papel tuvo.


El acompañamiento

Apoyo acordado

La primera microacción se diseñó para hacerla acompañado.

Ayuda práctica

La otra persona participa porque comparte la actividad.

Dependencia posible

La persona acompañante vigila tus síntomas, te tranquiliza y decide cuándo salir.

Atribución externa

“Yo no pude; pude porque estaba esa persona.”

En este último caso conviene explorar cómo estás interpretando lo que ocurrió.


La medicación

Medicación pautada

Debe seguirse según la indicación del profesional sanitario correspondiente.

No se modifica como parte de una microacción.

Medicación no pautada «por si acaso»

Puede funcionar como una garantía externa y necesita revisión clínica.

No debe retirarse ni modificarse sin valorar primero qué sustancia es, cómo se utiliza y qué riesgos existen.


La acción sigue siendo tuya

Utilizar apoyo no borra lo que hiciste.

Si subiste al autobús, caminaste hasta la esquina o entraste en una tienda, esa conducta ocurrió.

El apoyo formaba parte del contexto.

La cuestión que podemos revisar después es:

¿A qué atribuyo haber podido hacerlo?

Tal vez pienses:

“Lo hice únicamente porque estaba acompañado.”

Otra lectura posible puede ser:

“Lo hice con acompañamiento.”

La diferencia parece pequeña, pero cambia dónde colocas la capacidad.

No es necesario forzar una conclusión.

Conviene explorarla con tu psicólogo.


No retires varios apoyos a la vez

Imagina que realizaste una parada en autobús:

  • acompañado;
  • cerca de la salida;
  • con el móvil preparado.

La siguiente microacción no tiene por qué ser:

  • cuatro paradas;
  • solo;
  • lejos de la salida;
  • y sin móvil.

Cambiarlo todo a la vez puede convertir la acción en una prueba y no permite saber qué elemento tuvo más peso.

Cuando se decide modificar un apoyo, suele ser preferible:

  • mantener el resto de condiciones;
  • cambiar una sola dimensión;
  • observar qué ocurre;
  • y revisar después.

La decisión corresponde a la planificación terapéutica, no al formulario.


Posibles decisiones después de revisar un apoyo

Tu psicólogo puede considerar conveniente:

Mantenerlo

Porque es necesario, útil o todavía adecuado para este momento.

Observarlo durante más prácticas

Porque aún no hay información suficiente sobre su función.

Cambiar la forma de utilizarlo

Por ejemplo, mantener el móvil disponible, pero sin comprobar continuamente que está preparado.

Diseñar una reducción gradual

Solo cuando el apoyo se ha identificado como mantenedor y existe una pauta específica.

Trabajar antes otro aspecto

Por ejemplo, la respuesta automática, el tamaño de la acción o el control corporal.

No intervenir

Porque el apoyo no está limitando la recuperación.


S4 y S5 no hacen lo mismo

En este bloque estamos trabajando en recuperar actividades.

Por eso S4 pregunta:

“¿Qué acción realizaste y qué apoyos estuvieron presentes?”

La sección S5, cuando tu psicólogo la considere necesaria, trabaja una pregunta diferente:

“¿Existe algún apoyo innecesario que esté manteniendo la idea de que no puedes actuar sin él, y cómo podría modificarse de forma gradual?”

Observar un apoyo en S4 no significa que tengas que pasar a S5.

Tu psicólogo decidirá si ese trabajo es necesario.


Preguntas para comentar con tu psicólogo

Después de una microacción puedes pensar brevemente:

  • ¿Qué apoyo estuvo presente?
  • ¿Era necesario por una razón real?
  • ¿Estaba previsto?
  • ¿Me ayudó a empezar?
  • ¿Lo utilicé activamente?
  • ¿Comprobé muchas veces que seguía disponible?
  • ¿Sentí que no podía actuar sin él?
  • ¿A qué atribuyo haber realizado la acción?
  • ¿Conviene mantenerlo o solo observarlo?
  • ¿Tengo alguna duda sobre su seguridad o necesidad?

No necesitas responder estas preguntas mientras realizas la acción.

Se revisan después.


Idea principal

Un apoyo no invalida lo que hiciste. Lo importante es comprender si te ayudó a empezar, si era necesario o si se convirtió en una condición sin la cual sentías que no podías actuar.

No se retira nada automáticamente.

Primero se comprende su función.

Después, si es necesario, se diseña el siguiente movimiento junto con tu psicólogo.