2.4. Cómo realizarla de forma segura

La Peor Fantasía debe realizarse siguiendo la pauta acordada con tu psicólogo.

No es una actividad para improvisar en cualquier lugar ni en cualquier momento.

1. Escoge el momento acordado

Realiza la práctica en el horario o periodo previsto.

No necesitas esperar a sentirte completamente tranquilo.

Tampoco debes realizarla automáticamente cada vez que aparezca miedo.

La práctica forma parte de una pauta terapéutica, no de una respuesta urgente para controlar cualquier sensación.

2. Sitúate en un lugar seguro

No realices la práctica:

  • mientras conduces;
  • mientras cruzas una calle;
  • mientras manejas maquinaria;
  • durante una actividad física que requiera atención;
  • en un lugar donde una distracción pueda suponer un riesgo;
  • mientras eres la única persona responsable de atender inmediatamente a alguien dependiente;
  • en cualquier situación que exija concentración continuada.

Puedes realizarla sentado o en otra posición acordada, siempre que el entorno sea seguro.

3. Utiliza la escena preparada

Comienza recordando:

  • dónde estás en la escena;
  • qué empieza a suceder;
  • qué sensaciones aparecen;
  • qué interpreta tu miedo;
  • qué consecuencia temes;
  • qué impulso protector aparece.

No necesitas añadir nuevos miedos cada vez.

Vuelve a la escena definida.

4. Acércate a la historia sin forzarla

Permite que la escena se desarrolle.

No tienes que conseguir que sea perfecta, cinematográfica o completamente realista.

Tampoco necesitas esforzarte para generar el máximo miedo posible.

Tu tarea consiste en mantenerte orientado hacia la escena, no en fabricar una reacción concreta.

5. Observa los intentos de control

Durante la práctica pueden aparecer impulsos como:

  • cambiar la escena;
  • suavizarla;
  • distraerte;
  • repetirte que todo irá bien;
  • comprobar tu respiración;
  • controlar el corazón;
  • abrir los ojos para cortar la imagen;
  • mirar cuánto tiempo falta;
  • analizar si está funcionando;
  • intentar relajarte rápidamente.

No necesitas eliminar estos impulsos.

Intenta reconocerlos.

Puedes decirte:

«Estoy notando el impulso de controlar».

Después vuelve, en la medida de lo posible, a la escena.

6. No provoques síntomas físicos

Esta práctica es imaginativa.

No hiperventiles.

No contengas la respiración.

No hagas esfuerzos físicos.

No gires repetidamente.

No utilices sustancias.

No intentes provocar mareo, taquicardia, falta de aire u otras sensaciones.

Solo se realizarían ejercicios diferentes de provocación corporal si un profesional los prescribe expresamente dentro de otra intervención.

7. No necesitas tranquilizarte

Evita convertir la práctica en una secuencia como:

  1. Imagino algo que me asusta.
  2. Compruebo que estoy bien.
  3. Respiro de una manera determinada.
  4. Me repito que nada ocurrirá.
  5. Termino cuando consigo calmarme.

Esto convertiría la tarea en una nueva forma de control.

Durante el tiempo acordado, observa la escena y las respuestas que aparecen sin exigirte neutralizarlas.

8. Respeta el tiempo previsto

La práctica termina cuando se cumple el tiempo acordado.

No la alargues para conseguir que el miedo desaparezca.

No la repitas inmediatamente porque creas que no ha salido bien.

No necesitas terminar completamente tranquilo.

Cuando finalice el tiempo:

  • da por terminada la práctica;
  • orienta tu atención de nuevo al entorno;
  • continúa con la actividad prevista;
  • completa el registro una sola vez.

9. ¿Qué ocurre si interrumpes la práctica?

Interrumpir una práctica no significa automáticamente fracaso.

Puede indicar:

  • que el paso era demasiado grande;
  • que apareció una dificultad concreta;
  • que faltaba claridad en las instrucciones;
  • que utilizaste una respuesta automática;
  • que surgió una incidencia real;
  • que la pauta necesita ajustarse.

Registra lo ocurrido sin ocultarlo ni castigarte.

No repitas inmediatamente por obligación.

Sigue la pauta acordada o coméntalo con tu psicólogo.

10. Diferenciar miedo conocido de una situación que requiere revisión

Esta práctica está pensada para trabajar escenas y sensaciones que forman parte de tu problema conocido y que han sido previamente valoradas.

Interrumpe la práctica y sigue las indicaciones acordadas si aparece:

  • una sensación nueva y claramente diferente;
  • un síntoma físico que no reconoces como parte de tus episodios habituales;
  • una pérdida real de conciencia;
  • una caída o lesión;
  • dolor intenso o síntomas que hagan pensar en una urgencia médica;
  • una desorientación importante;
  • una reacción emocional que sientas que no puedes manejar con seguridad;
  • cualquier otra situación que tu psicólogo haya indicado previamente.

No utilices este contenido para decidir por tu cuenta si un síntoma es médico o psicológico.

Ante una posible urgencia real, solicita la atención correspondiente.

Idea clave

Realizar la práctica de forma segura no significa evitar cualquier malestar.

Significa trabajar con una escena previamente acordada, en un entorno sin riesgos reales, siguiendo unos límites claros y sabiendo cuándo conviene detenerse y consultar.